Sturm und drang.
Por: Alexander Herrera
Hola, pequeña,
Cuán dulce es a mi paladar
La sangre que lleva
Coraje por tus venas.
Permite a mi alma cansina
Alcanzar éxtasis jamás sentidos
Por carne sabedora
De mórbidos placeres.
Poder de la muerte,
Dame la gracia
De un último suspiro
Bañado en sus íntimos aromas.
Camino entre grava cortante,
Mi andar herido, atestigua con su rastro
Lo penoso de este viaje,
Tan sólo acompañado
De un corazón flameante.
¿Se perderá la huella de mi andar?
Volveré
Inflamado, extático y embebido,
Enfermo, maldigo tu encuentro,
Mórbida dimisión de mi voluntad.
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